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La conocida como Ciudad Roja invita a caminar sin prisa, detenerse en los detalles y descubrir la historia que esconde cada una de sus piedras.
En el momento en que traspasamos alguna de las puertas de la muralla que rodea la Medina, nos adentramos en un laberinto de callejuelas entre las que se intercalan plazas, mercados, mezquitas y riads.
Aquí los contrastes brotan a cada paso: desde la bulliciosa Jemaa el-Fnaa hasta los tranquilos jardines, pasando por palacios y arquitectura bereber tradicional.
Descubrimos los rincones más emblemáticos de la Ciudad Roja de la mano de @hugo.visuals, que nos invita a vivirla con todos los sentidos.
Más allá de sus zocos laberínticos y sus murallas color tierra, el artista revela la auténtica esencia de la medina a través de sus gentes, historia y cultura. Su misticismo nos transporta a un cuento de Las mil y una noches.
Marakech es la ciudad de los mil colores. También de los mil contrastes, de los mil sonidos. La esencia de Marruecos lo impregna todo: sus callejuelas, sus edificios, su cultura y sus tradiciones.
Este viaje va más allá de los monumentos, revelando el latido de una ciudad donde conviven pasado y presente. Deja que Marrakech te inspire y deje su huella en tu alma.
1. Zocos rebosantes de color, texturas y aromas – En pleno corazón de Marrakech se encuentran los zocos: estrechos pasillos que albergan pequeñas tiendas con cerámica, especias, faroles, artículos de cuero y metal. Imprescindible: Perderse a propósito entre sus puestos.
2. Disfruta de un té con menta en una terraza – Contempla los tejados y minaretes de la Medina acompañado de un té marrroquí. Imprescindible: Tomarte un té en la Medina.
3. Visita el Palacio El Badi – Construido en el siglo XVI, en su época de esplendor estaba revestido oro, turquesas, mármoles y cristal. Hoy, las cigüeñas anidan en sus murallas. Imprescindible: Recorre sus ruinas y jardines.
4. Visita la Plaza Jemaa el-Fna – Al caer el sol, Jemaa el-Fna se tiñe de un aura especial. La música, el humo y el bullicio de los comerciantes dan ritmo a la noche. Imprescindible: Acércate de noche a la Plaza Jemaa el-Fna.
5. Pasa la mañana en el Jardín Majorelle – Yves Saint Laurent y Pierre Bergé dieron nueva vida a este jardín, donde destaca el azul Majorelle. Alberga una colección plantas exóticas de todo el mundo, creando una atmósfera mágica. Imprescindible: Madruga para visitar el Jardín Majorelle.
6. Disfruta de la hora dorada – Al atarceder, Marrakech se tiñe de tonos rojizos al atardecer y se envuelve en una inesperada calma. Imprescindible: Fotografía la Medina durante la hora dorada.





